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Los vecinos protestan por la presencia de toxicómanos en las calles a causa del centro de venopunción. Los comerciantes pierden un 50% de clientes.
La Associació de Veïns de l’Arc del Teatre anunció ayer que plantea ya una «acción de protesta», una manifestación de afectados contra la proliferación de traficantes y drogadictos, porque «la situación es insostenible» en el Raval.
«El Ajuntament nos ha engañado con la narcosala», afirmaban mientras paseaban señalando a los toxicómanos que, imperturbables, se inyectaban sus dosis a la vista de los transeúntes «y de los niños que van a la escuela».
Los comerciantes del sur del Raval mantienen que «desde la apertura de la narcosala» han perdido «la mitad de clientes». Un ejemplo lo daba a 20 minutos un restaurante cercano al centro de venopunción, que calcula haber «pasado de 140 menús diarios a menos de 60».
Los voluntarios del centro avalan que «en un mes recogemos un millar de inyectables».
Desde el distrito de Ciutat Vella aseguran «entender las quejas de los vecinos», pero consideran que para erradicar la droga en la vía pública «es necesario aplicar el Plan de Drogas», que, antes de una ampliación de la narcosala del Raval, «prevé la apertura de más centros similares en el resto de distritos».
La ruta del narcotráfico
Los vecinos han elaborado un mapa de los puntos de venta:
c/Lancaster: Los adictos se encierran en el interor de los WC públicos.
c/Guàrdia: y c/ Montserrat. Es donde ubican al mayor número de narcotraficantes.
c/Montserrat: con Rbla. Sta. Mònica. Compraventa.
c/Olmo: con c/ St. Bertran. Un punto cercano a la sala.
Pge Gutenberg: Pass. Salva- dor Seguí. Venta de droga.
Fossar de la Muralla: Punto para inyectarse heroína.
c/Perecamps: y Ramon Berenguer el Vell. Los portales sirven como cobijo a los toxicómanos.
c/Paral·lel: Denuncian un bar donde localizan venta de papelinas de heroína.
El País
Los vecinos llevan la narcosala del Raval a los tribunales
"En la narcosala hay seis tristes sillas, separadas por seis mínimas mamparas. Sólo te dan 20 minutos para pincharte y hay demasiada gente. No tengo la intimidad suficiente para consumir". Quien así habla es un toxicómano sin rostro y sin nombre que, en un vídeo grabado por un vecino del Raval, cuenta los motivos que lo empujan a pincharse en la calle, a pocos metros de la sala de venopunción Baluard. El documento, que ayer se presentó a la prensa, técnicos sociales y policías, se adjuntará a la denuncia que la Asociación de Amigos del Arc del Teatre presentará contra la Agencia de Salud Pública de Barcelona con el objetivo de que se cierre la sala.
"El centro no funciona y perjudica a más personas de las que beneficia", censura un vecino, Óscar Urdeitx, cifras en mano: "La narcosala recibe unas 300 visitas al día y, desde el pasado lunes, hemos recogido 782 firmas de personas que se declaran afectadas por la presencia de drogadictos en la calle". El foco del problema, asegura Urdeitx, es el centro de venopunción Baluard, que se abrió hace cuatro años en la plaza de Blanquerna. Ante la desconfiada mirada de los vecinos presentes en el acto, Xavier Majó, técnico del Departamento de Salud, reconoció que la narcosala "es insuficiente", pero insistió en que el centro "no es el problema, sino la solución". Y se abrió la caja de Pandora. El coloquio, que se vislumbraba tranquilo, se convirtió en un gallinero. "Pues si la narcosala no es un problema, que la pongan al lado de tu casa", espetó Rosa, una vecina harta de encontrarse "jeringuillas, sangre, orines y vómitos" en su portal. Precisamente, el centro de venopunción atiende a los toxicómanos 21 horas al día para que no deambulen por las calles.
Conscientes de que no lo consiguen, seis educadores sociales de Baluard se pasean por el barrio para recoger jeringuillas y atender a los drogadictos que están la calle. Los vecinos piden el cierre del centro -"porque no sirve para nada"- o que se readapte a las necesidades del barrio. En esa guerra, cuentan con el apoyo del PP. Su presidente en el grupo municipal del Ayuntamiento, Alberto Fernández Díaz, reclamó la clausura de la narcosala y "la creación de un plan integral de mejora de la zona".
Pero los responsables de la Agencia de Salud defienden "las políticas sanitarias de lucha contra la droga" y aseguran que el centro "seguirá funcionando". El alcalde de Barcelona, Jordi Heureu, también apoyó el trabajo de la sala, que ha ayudado, dijo, a "solventar la situación del Raval".

















