viernes, 18 de noviembre de 2011

PRENSA: ¿Que dicen los medios de comunicación de las salas de reducción de daños?

20 minuts
Los vecinos protestan por la presencia de toxicómanos en las calles a causa del centro de venopunción. Los comerciantes pierden un 50% de clientes.
La Associació de Veïns de l’Arc del Teatre anunció ayer que plantea ya una «acción de protesta», una manifestación de afectados contra la proliferación de traficantes y drogadictos, porque «la situación es insostenible» en el Raval.
«El Ajuntament nos ha engañado con la narcosala», afirmaban mientras paseaban señalando a los toxicómanos que, imperturbables, se inyectaban sus dosis a la vista de los transeúntes «y de los niños que van a la escuela».
Los comerciantes del sur del Raval mantienen que «desde la apertura de la narcosala» han perdido «la mitad de clientes». Un ejemplo lo daba a 20 minutos un restaurante cercano al centro de venopunción, que calcula haber «pasado de 140 menús diarios a menos de 60».
Los voluntarios del centro avalan que «en un mes recogemos un millar de inyectables».
Desde el distrito de Ciutat Vella aseguran «entender las quejas de los vecinos», pero consideran que para erradicar la droga en la vía pública «es necesario aplicar el Plan de Drogas», que, antes de una ampliación de la narcosala del Raval, «prevé la apertura de más centros similares en el resto de distritos».
La ruta del narcotráfico
Los vecinos han elaborado un mapa de los puntos de venta:
c/Lancaster: Los adictos se encierran en el interor de los WC públicos.
c/Guàrdia: y c/ Montserrat. Es donde ubican al mayor número de narcotraficantes.
c/Montserrat: con Rbla. Sta. Mònica. Compraventa.
c/Olmo: con c/ St. Bertran. Un punto cercano a la sala.
Pge Gutenberg: Pass. Salva- dor Seguí. Venta de droga.
Fossar de la Muralla: Punto  para inyectarse heroína.
c/Perecamps: y Ramon Berenguer el Vell. Los portales sirven como cobijo a los toxicómanos.
c/Paral·lel: Denuncian un bar donde localizan venta de papelinas de heroína.


El País

Los vecinos llevan la narcosala del Raval a los tribunales

"En la narcosala hay seis tristes sillas, separadas por seis mínimas mamparas. Sólo te dan 20 minutos para pincharte y hay demasiada gente. No tengo la intimidad suficiente para consumir". Quien así habla es un toxicómano sin rostro y sin nombre que, en un vídeo grabado por un vecino del Raval, cuenta los motivos que lo empujan a pincharse en la calle, a pocos metros de la sala de venopunción Baluard. El documento, que ayer se presentó a la prensa, técnicos sociales y policías, se adjuntará a la denuncia que la Asociación de Amigos del Arc del Teatre presentará contra la Agencia de Salud Pública de Barcelona con el objetivo de que se cierre la sala.
"El centro no funciona y perjudica a más personas de las que beneficia", censura un vecino, Óscar Urdeitx, cifras en mano: "La narcosala recibe unas 300 visitas al día y, desde el pasado lunes, hemos recogido 782 firmas de personas que se declaran afectadas por la presencia de drogadictos en la calle". El foco del problema, asegura Urdeitx, es el centro de venopunción Baluard, que se abrió hace cuatro años en la plaza de Blanquerna. Ante la desconfiada mirada de los vecinos presentes en el acto, Xavier Majó, técnico del Departamento de Salud, reconoció que la narcosala "es insuficiente", pero insistió en que el centro "no es el problema, sino la solución". Y se abrió la caja de Pandora. El coloquio, que se vislumbraba tranquilo, se convirtió en un gallinero. "Pues si la narcosala no es un problema, que la pongan al lado de tu casa", espetó Rosa, una vecina harta de encontrarse "jeringuillas, sangre, orines y vómitos" en su portal. Precisamente, el centro de venopunción atiende a los toxicómanos 21 horas al día para que no deambulen por las calles.
Conscientes de que no lo consiguen, seis educadores sociales de Baluard se pasean por el barrio para recoger jeringuillas y atender a los drogadictos que están la calle. Los vecinos piden el cierre del centro -"porque no sirve para nada"- o que se readapte a las necesidades del barrio. En esa guerra, cuentan con el apoyo del PP. Su presidente en el grupo municipal del Ayuntamiento, Alberto Fernández Díaz, reclamó la clausura de la narcosala y "la creación de un plan integral de mejora de la zona".
Pero los responsables de la Agencia de Salud defienden "las políticas sanitarias de lucha contra la droga" y aseguran que el centro "seguirá funcionando". El alcalde de Barcelona, Jordi Heureu, también apoyó el trabajo de la sala, que ha ayudado, dijo, a "solventar la situación del Raval".

Estadísticas de conductas de riesgo (Generalitat de Catalunya, Departament de Salut)












Imágenes de la película






jueves, 17 de noviembre de 2011

Christiane F. – Wir Kinder vom Bahnhof Zoo (pel·licula/llibre)

Christiane F. – Wir Kinder vom Bahnhof Zoo (es: Yo, cristina F.) es una película alemanade 1981, basada en el libro homónimo, escrito por los periodistas Kai Hermann y Horst Hieck, publicado y editado por la revista alemana Stern en 1978, que narra la historia del personaje principal Christiane F., una consumidora de drogas.
Con la publicación del libro y la comoción generada en la opinión pública por el drama vivido por la joven Christiane, el diretor Ulrich Edel decidió transformar la historia de Christiane y de los jóvenes de la Estación Berlin Zoologischer Garten de Berlín en película. El lanzamiento deChristiane F. – Wir Kinder vom Bahnhof Zoo fue en 1981, y contó con la actriz Natja Brunckhorst interpretando a Christiane, y Thomas Houstein como Detlef R. A pesar de no haber interpretado nunca, la actriz de quince años sorprendió a los críticos con una interpretación chocante. Edel descubrió a Natja cuando ella jugaba en el patio de su colegio. Natja aceptó el papel y, con el consentimiento de sus padres, participó en la película. Thomas Houstein, que interpretó a Detlef, fue descubierto en un club deportivo y, en principio, rechazó el papel.

Dejo aquí el link de la pelicula para quién tenga curiosidad en ver la: 
http://www.megavideo.com/?s=seriesyonkis&v=OCXR15JE

Sinopsis

Biografía
Se trasladó a Berlín en 1968 con sus padres y su hermana más joven. Vivió en un principio en el distrito municipal de Kreuzberg y después en el distrito municipal de Neukölln. Pero fue en el barrio de Groppiusstadt donde Christiane comenzó a verse envuelta en asuntos de drogas a través de su grupo de amigos. En 1974, a los 12 años de edad, comenzó a fumar cannabis y a consumir medicamentos como Valium,Mandrix y también LSD.

El Sound

En 1975, con 13 años, Christiane empezó a frecuentar el Sound, la discoteca de moda por aquel entonces en Berlín. Allí conoció a Detlef (el que sería su futuro novio) además de a Axel, Babsi, Atze, Zombie y Stella, entre otros.

La Heroína

Una nueva droga comenzaba a circular en la escena berlinesa. Era la heroína, o simplemente "H", como era más conocida. Aunque era muy temida por su alto poder adictivo y por el alto riesgo de mortalidad, todos los amigos de Christiane acabaron volviéndose adictos a ella, incluso Detlef.
Christiane consumió la heroína inhalada la primeira vez después de asistir a un concierto de David Bowie. Tiempo después, en unos baños públicos de la Estación Berlin Zoologischer Garten, se inyectó la droga por vez primera. A partir de ese momento, Christiane fue introduciéndose cada vez más en el consumo de heroína.

Prostitución

A medida que se volvía más adicta, Christiane, con 14 años, como todos sus amigos, empezó a prostituirse en la Estación del Zoo para comprar heroína. La propia Christiane relata que, al principio, seleccionaba a sus clientes y que se limitaba a masturbarlos o praticarles sexo oral. Pero al surgir la necesidad de inyectarse droga tres veces al día, Christiane pasó a aceptar a cualquier tipo de cliente y a practicar sexo dentro de los coches. La práctica de la prostitución duró desde 1976 hasta 1977, cuando fue detenida y acusada de tráfico y consumo de drogas.

Libro

Durante su juicio en el tribunal de infancia y juventud, los periodistas Kai Hermann y Horst Hieck quedaron impresionados con su declaración sobre la adicción y le propusieron una entrevista que, al final, duró varios meses y sirvió de base para el famoso libro Wir Kinder vom Bahnhof Zoo. El libro tuvo éxito y fue publicado en varios países. En España se publicó con el título Los niños de la estación del Zoo. Con la publicación del libro, Christiane adquirió fama mundial e incluso pasó un tiempo "limpia", asegurando estar desenganchada de las drogas. Pero en 1983, la policía la detuvo en el apartamento de un traficante en Berlín. En esta época concedió una entrevista a la revista alemanaStern, confesando que nunca había abandonado realmente la heroína.



Después del libro

La mayoría de los amigos de Christiane fallecieron víctimas de la heroína, entre ellos su amiga Babsi con 14 años, la víctima más joven de la heroína, además de Andreas W. (Atze) que dejó una carta con consejos para los jóvenes alertando sobre el peligro de la heroína, y Axel, los dos con 17.
Christiane sobrevivió, pero le costó mucho librarse de la adicción. A los 45 años, tomaba varios medicamentos, pasaba regularmente por sesiones, intentos y terapias para abandonar el hábito que no han tenido buenos resultados.
Tiene hepatitis C (enfermedad incurable) y problemas circulatorios. Los médicos, después de haber afirmado que, debido a sus problemas circulatorios, puede tener una crisis si no cuida su salud mejor, han dicho también que su estado es delicado. En diciembre de 2005, el servicio público de salud alemán registró dos ingresos de la paciente.
Christiane pasó un periodo viviendo en un apartamento en Berlín con dos de sus tíos y con su hijo, Jan-Niklas.
Detlef también ha sobrevivido y trabaja como conductor de autobús en Berlín. Vive feliz con su mujer e hijos y dice haberse librado de las drogas en 1980.



En la actualidad

A los 46 años de edad volvió cortamente a consumir drogas duras.
Su hijo vive actualmente en una institución para menores en el área de Berlín.
Un nuevo drama para Christiane tuvo lugar al inicio de 2008, cuando ella y su novio decidieron emigrar a Holanda, llevando con ellos al hijo de Christiane. Al tener conocimiento de este hecho, la justicia alemana se quedó con su custodia, con la ayuda de la policía. Poco tiempo después, ella secuestró a su propio hijo y escapó a Ámsterdam. En la capital holandesa, Christiane volvió a consumir heroína.
Después de un desencuentro con su novio, Christiane regresó a finales de junio de 2008 a Alemania, momento en el que las autoridades alemanas procedieron a retirarle temporalmente la custodia de su hijo.
Durante el corriente año 2011 ha publicado algunas fotos de sus amigos (Stella , Babsi, Detlev, etc ) y algunos dibujos realizados por Babsi cuando ambas estaban en el pico de su enganche adolescente a la heroína.